Creo en mucho más que en la electricidad ... tengo sensibilidad en el alma, aunque no sepa muy bien dónde se ubica el alma.
No puedo vivir sin creer, necesito creer, QUIERO CREER y me aferro a mi credo con toda las fuerzas.
Consciente de ello, pero libre en mis decisiones creo en lo racional, en lo
tangible, en lo real, en lo que veo, en lo cercano.
Creo en el hombre.
Creo en la verdad, en la libertad, en la sinceridad y en la responsabilidad.
Creo en los sentimientos, en el Amor, en la confianza, en la entrega, en la
comprensión, en el respeto, en la fidelidad, en la bondad y en el perdón.
Creo en el hombre que se estremece ante el dolor. En los ojos que se inundan de agradecimiento y de gozo.
Creo en la vida, en el sufrimiento y en la alegría. En la capacidad de
volver a empezar una y mil veces.
Creo en el hombre que siente escalofríos con una caricia perdida. En el que sueña compartir.
Creo en el hombre que acierta y en el que fracasa.
Creo en el hombre capaz de encontrar soluciones y en el que admite que no las encuentra.
Creo en mi hoy, aunque en ese momento no tenga sentido.
Creo que el destino lo escribimos día a día con nuestras acciones.
Creo en el mañana, que será mucho mejor que el hoy.
Creo tanto, tanto, tanto .... que me sigo dejando engañar una y mil veces porque siempre encuentro una disculpa al comportamiento del hombre para volver a creer en él.